Si tuvieras que identificar el único espacio de tu farmacia donde no puedes permitirte improvisar, ese sería el mostrador.
El mostrador, es el corazón de tu farmacia. Es el punto estratégico de paso obligatorio para todos los clientes que compran y por lo tanto, es la zona de mayor tránsito, visibilidad e impacto dentro de tu farmacia.
Y sin embargo, el mostrador suele ser también el espacio más descuidado en términos de diseño estratégico. Ya que muchas veces, no se piensa en su funcionalidad, está sobrecargado de productos y no se suele revisar con el criterio con el que se revisan, por ejemplo, los lineales.
En este artículo te explicamos que es lo que debe cumplir tu mostrador para ser un buen mostrador y como darle su importancia dentro de tu farmacia.
¿Por qué el mostrador es tan importante?
El mostrador es la zona de mayor tránsito de tu farmacia, y por lo tanto es el metro cuadrado más rentable de toda tu farmacia. Dónde ocurre lo más importante: la atención farmacéutica.
El paciente llega con una necesidad a tu mostrador y tú ejerces tu función como profesional sanitario: Escuchando a tus clientes-pacientes, mostrando interés, preguntando como están.. Atendiendo, entendiendo y comprendiendo sus necesidades para ofrecerles un consejo farmacéutico de valor, adaptado a ellos.
La comunicación con tus clientes-pacientes es clave, te ayudará a posicionarte como el profesional de referencia de tu zona y a tu farmacia en un centro de consulta integral.
En resumen, el mostrador es el lugar donde se toman la mayoría de las decisiones de compra. Se cierra la venta, se resuelven las dudas y se construye la relación de confianza con los pacientes-clientes.
Además, el mostrador es el último punto de contacto antes de que el paciente salga de tu farmacia. Por eso, lo ideal es que el mostrador esté situado lo más lejos posible de la puerta de tu farmacia para así, “obligar” a los clientes-pacientes a realizar un mayor recorrido dentro del local.
El mostrador y todo el espacio que rodea al mostrador, es una zona caliente.
En anteriores post, ya os hablamos de cuales son las zonas calientes y las zonas frías de la farmacia.
Las zonas calientes, son aquellas que tienen un mayor impacto en los clientes y todos los productos que si sitúan en esta zona, tienen mayor salida. Por eso, para aprovechar al máximo el mostrador, es importante que los expositores que rodean la zona y el propio mostrador, estén bien organizados y expuestos de forma ordenada, cómoda, piramidal y visual.
Asimismo, los productos que se coloquen en esta zona cercana al mostrador deben ser: Productos de promoción, novedades de temporada, comunicación de servicios, nuevos lanzamientos así como los artículos de compra impulsiva cerca de la caja.
Para mantener ese orden necesario, en el mostrador solo debería estar lo que aporta valor al cliente-paciente o rentabilidad al negocio. Evitando: tener albaranes o documentación administrativa, material de laboratorios que esté desactualizado, cajas esperando a ser colocados o productos sin rotación.
Por otro lado, no podemos dejar de hablar del frontal del mostrador. Ese espacio, es una zona visible mientras los clientes-pacientes esperan y puede contener expositores pequeños o utilizarse para colocar cartelería con comunicación sobre servicios, campañas estacionales o información de salud relevante útil para los clientes-pacientes.
Todo esto, sin olvidar otro punto clave: La estética de la zona.
Cuidar la estética del mostrador y la zona que lo rodea es importante.
Debes tener un mostrador atractivo que tenga un diseño único, bonito, bien iluminado y cuidado. Pero sin olvidar su funcionalidad.
El mostrador, tiene que ser un espacio pensado para la atención farmacéutica. A pesar de ser el principal lugar de trabajo de un farmacéutico,debe estar orientado a los clientes para poder atender cómodamente, ya que es dónde el cliente vivirá su experiencia de compra.
Por ello, debes trabajar los siguientes puntos para darle su importancia dentro de tu farmacia:
- Funcionalidad: Debe ser un espacio cómodo y práctico, pensado para la atención farmacéutica, ya que es el principal lugar de trabajo y dónde el cliente vivirá su experiencia de compra.
- Orden y organización: Un mostrador despejado transmite profesionalidad y confianza. Evita la sobrecarga de productos o elementos innecesarios. Además es fundamental que esté siempre limpio y ordenado.
- Visibilidad y accesibilidad: Los expositores que rodean la zona deben estar bien organizados y ordenados para que los productos se vean fácilmente. Además es importante etiquetar los productos con sus precios y mensajes claros, ya que son productos que se compran sin pensar.
- Exposición de producto: Los productos que se coloquen en esta zona deben ser productos estratégicos. Es decir, productos estacionales o productos de compra por impulso, promociones o novedades y debes rotarlos, es clave que se vea variedad de productos.
- Estética cuidada: El mostrador es uno de los puntos más visibles de la farmacia, por lo que su diseño debe ser atractivo, bonito, bien iluminado y coherente con la imagen del establecimiento.
En resumen, el mostrador no es únicamente un mueble. Es una herramienta de gestión, de venta y de comunicación. Revisarlo con criterio, mantenerlo ordenado y diseñarlo de forma estratégica es una de las acciones de mayor impacto y menor coste que puedes tomar. Aquí te dejamos un resumen, con los puntos clave que debe cumplir el mostrador de tu farmacia:
- Debe ser: atractivo, bonito y bien iluminado.
- A pesar de ser tu zona de trabajo, debe estar orientado a los clientes para poder atender cómodamente.
- Es fundamental que esté siempre limpio y ordenado.
- Para no dar sensación de sobrecarga, es clave dejar suficiente espacio libre.
- Los expositores que rodean la zona deben estar bien organizados y ordenados.
- Los productos que se coloquen en esta zona deben ser: estacionales o de compra por impulso y debes rotarlos para que se vea variedad.


